En las largas charlas de mesa de café del tiro federal argentino, solía escuchar atentamente apersonas con vasta experiencia en cacerías como mis amigos Ricardo Amigo, Daniel Calderón… O como otro gran cazador: Juan Vitulich, asiduo concurrente los días domingo por caza mayor,con quien compartí mi primera experiencia de cacería por el año 1988, hablar de la noche pampeana, de sus largas esperas aguardando al esquivo jabalí, y no los podía entender, en aquella época cuando recién los conocía, los escuchaba con atención y me preguntaba para mis adentros,¿que emoción puede tener esto de cazar apostado? ¿tanto frío y sacrificio para que?, estar sentado,aburrido, en medio de la noche para tirar un tiro; ¡NOOO!, ¡esto no es para mi! Me creía que no existía ningún tipo de emoción, pero ahora y luego de tantos años, me doy cuenta que tan equivocado estaba y de cuanta razón tenían ellos, que con su experiencia en innumerables cacerías, tenían bien en claro lo que sentían. Como un alumno que va rindiendo diferentes materias, llegué a aprender y comprender a través de los años lo que realmente se siente.
A lo largo del tiempo con el ejercicio y agudización de los sentidos como el oído, el olfato y la visión nocturna, logre entender y sentir cosas que antes no sentía: silencio, soledad, oscuridad,monte y animal, no lograban estimular mis emociones ya que desconocía la evidencia del monte en ciertas horas; mis apreciaciones eran limitadas, así que pensé, que tiene que haber algo mas entodo esto, algo que tiene que salir de lo común, pero no era una sola cosa, son innumerables cosas que hace de esta práctica una cacería emocionante.
No es mi intención hacer de esto un manual de caza de jabalí, por que no me siento con autoridad ante Uds. Para hacerlo ya que hay amigos en el sector caza mayor del T.F.A. con mucha mas experiencia. Solo quiero invitarlos a descubrir todas estas cosas que hacen emocionante esta cacería, y mencionarle algunas cosas que experimente personalmente, para ver si coinciden conmigo.como los sonidos del monte, que no son los mismos durante la noche, los diferentes cambios de temperatura y el viento que nos juega malas pasadas durante la noche eterna, todo esto hace que todas las noches y todas las cacerías sean distintas, no hay dos noches iguales como no hay dos personas que aprecien las mismas vivencias, no hay un manual de “caza del jabalí” cada uno de nosotros confecciona su propio manual de acuerdo a las repeticiones de sus vivencias.
La noche nos cambia todas las apreciaciones, nos hará creer que hay un monstruo de grande entrando al agua o nos hará ver la cara de cristo a la vera del monte cuando la noche nos valla venciendo, “no hay noche igual a otra”, “no hay dos cacerías similares”, hay imprevistos y oportunidades, hay jabalíes confiados y desconfiados, hay chanchas que parecen grandes padrillos y padrillos con grandes colmillos que parecen chanchas.
Las aptitudes de conducta de los animales son fundamentales, aprender y observar es la regla fundamental, todos los habitantes del monte que llegan al charco tienen aptitudes diferentes, padrillos, chanchas, cachorrrones, lechones, y observar, observar y observar, muchas veces no tendremos la luz adecuada para discernir si es un padrillo o una chancha, tendremos que definir reconociendo sus aptitudes, interpretemos sus movimientos, nos ayudará a saber como pueden ser ellos, como entra al charco. Él, puede estar parado una hora a cien metros nuestro y no entra, en ese tiempo en donde nosotros cometemos errores, por impaciencia o aburrimiento, el dominio sobre nosotros debe ser total.
Una reflexión para los que recién empiezan, si cazaron el primer día, vuelvan al monte la noche siguiente, aunque no cacen, esperen al jabalí al costado del monte, a pie, viendo el viento y mirando al charco de adentro del monte, traten de llegarle al animal arrastrándose y verán
Luego de errores, corridas y espantadas, si son perseverantes, con el tiempo podrán estar entre ellos mientras comen, como en el video de esta nota, podrán sacar el revolver y desde el piso hacer un tiro.
No hay limites en la cacería cada uno pone sus limites al acercarse a un animal, y sabrán hasta donde me puedo acercar arrastrándome sin que se espanten.pueden hacer una cacería realmente emocionante.