¿Mi Escopeta me queda bien?

Son muchos los cazadores que se hacen la pregunta «¿me quedará bien mi escopeta… En la mayoría de los casos, elcazador no ob�ene respuesta ante tal duda y, lo que es peor, no sabe dónde acudir para que algún profesional del�ro le pueda aconsejar. En este ar�culo vamos a daros una serie de pautas para que vosotros mismos podáis saber sivuestra escopeta reúne las condiciones idóneas para que se ajustecorrectamente a vuestras medidas y a vuestra forma de �ro.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, cuando queremossaber cómo debe de ser la escopeta idónea para nosotros, esanalizar cómo es nuestra forma de �rar; por eso nunca se puedeponer una escopeta a medida sin observar y analizar cómo es laforma de �rar del cazador para lo cual antes de tocar la madera deuna culata es imprescindible acudir a un campo de �ro acompañadode un buen profesor de �ro y del armero, que va a poner lasmedidas a la culata, para que ambos observen cómo �ra el cazador,cuáles son sus virtudes y sus defectos y después con un exhaus�voclínic, pasar a modificar las medidas de la culata, pero no sóloviendo las medidas �sicas del �rador, sino también analizando suforma de �rar.

Cada �rador �ene su forma personal de efectuar sus disparos y de manejar una escopeta, por lo que marcar unaspautas de cómo debe de ser el arma ideal de forma general sería imposiblePor ejemplo, hay personas a las que la culata de su escopeta sobre el papel les queda perfectamente, ya que su ojoqueda correctamente alineado con la solista viendo sólo el punto de mira y nada de banda; en teoría esa escopetaestaría bien puesta, pero si observamos cómo efectúa sus �ros ese cazador, quizás podamos comprobar que de unaforma repe��va se suele dejar los �ros bajos, por lo que para él enconcreto lo ideal sería que la escopeta estuviera más recta, es decir, queviera banda, lo que haría que sus �ros se elevasen ligeramente y de esaforma el número de aciertos aumentaría, aunque en realidadaparentemente la escopeta estaría mal regulada para sus medidas, perono para su forma de �rar

Es cierto que intentar arreglar errores técnicos de la forma de �rar a basede modificar nuestra escopeta es un poco chapuza, pero en muchos casos,cuando los cazadores �enen una cierta edad, los malos vicios están muyarraigados, con lo que el dar una cierta solución modificando las medidasde su escopeta contribuirá a mejorar notablemente la forma de �rar y, porconsiguiente, a aumentar el número de aciertos a lo largo de latemporada.

Las caracterís

�cas técnicas de una escopeta variarán dependiendo del �pode modalidad de �ro o de caza para la que la vamos a u�lizar.  Por ello,antes de observar las caracterís�cas del arma debemos tener muy clarocuál va a ser su finalidad. Lo ideal sería tener al menos tres escopetas, con lo que cubriríamos la mayoría de lasnecesidades que habitualmente se le presentan a cualquier �rador o cazador, como es el �ro en mano, en puesto oel �ro depor�vo; pero en muchos casos eso es imposible, por lo que en general lo idóneo sería que nuestra escopetafuera de las llamadas spor�ng, ya que con ella cubriríamos la mayoría de nuestras necesidades.

El peso de una escopeta viene determinado por doscircunstancias: el �empo que vamos a tenerla en nuestrasmanos y la cons�tución �sica de cada �rador. Lo que sí estáclaro, de forma común para todos, es que con una escopetamás bien pesada se �ra mejor que con una ligera, ya que

conseguiremos con ello dos importantes ventajas: primero,reducir el retroceso, con lo que ganaremos confort ennuestros �ros, además de poder efectuar nuestros segundosdisparos con más comodidad y precisión. Y segundo,podremos realizar un swing más preciso y correcto, con loque evitaremos parones de mano debido a la masa del arma,y lo que es más importante, el dejarnos los �ros bajos.

A par�r de ser conscientes de esto tendremos que ir bajando el peso del arma hasta que se ajuste a nuestras fuerzasen concreto, pero sabiendo que cuanto más peso le quitemos será peor en el momento de efectuar nuestros �ros.Yo, en par�cular, estoy totalmente en desacuerdo con las escopetas ligeras; creo que sólo valen para que cuando elarmero nos las deje tengamos la sensación agradable de decir «qué gusto, que poco pesa» pero luego, cuando�remos con ella nos quitará las muelas por el retroceso. Un peso idóneo en general para casi todo es 3,5 Kg.

El color del punto de mira viene determinado por dos razones: una, el fondo sobre el que vayamos a disparar. Teneren cuenta que el punto debe resaltar sobre el fondo para tenerlo mejor localizado; no es lo mismo disparar sobre uncielo nuboso con un punto de mira blanco, el cual apenas se ve, que con uno rojo o verde. Y la segunda, será laforma que cada uno tenemos de captar los colores. Sin llegar a ser daltónicos, todos tenemos una cierta mayor omenor capacidad para dis�nguir ciertos tonos o colores, por lo que en este sen�do lo ideal es que cada uno u�liceaquel que más resalta ante sus ojos, sin llegar a quitar protagonismo a aquello sobre lo que disparamos.

El selector de

�ro es un elemento de la escopeta que cada vez más fabricantes optan por añadirlo a sus armas. Eslógico, ya que an�guamente cuando las escopetas tenían dos ga�llos era muy fácil para el cazador u�lizar el cañónidóneo para la distancia a la que se encontraba la pieza, pero hoy en día, con un solo ga�llo, esto es posible sólo silas escopetas �enen selector de �ro mediante el cual decidiremos qué cañón deberá disparar primero. Aunque, engeneral, ya os he comentado en alguna ocasión que lo lógico para tener unas buenas caracterís�cas técnicas de unaescopeta superpuesta es u�lizar primero el cañón de abajo, en ciertas circunstancias es posible que esto lotengamos que cambiar, dependiendo del choque idóneo para cadaocasión.

Cuando hablamos de la dureza del ga�llo nunca me gusta dar cifrasconcretas, ya que la dureza ideal es aquella a la que tenemosacostumbrado a nuestro dedo en par�cular. Da igual que un ga�lloesté demasiado duro o demasiado blando, en el sen�do de que, siesto ocurre, nuestros �ros se quedarán igualmente traseros, por loque lo ideal será que tenga la dureza idónea para cada uno denosotros, de tal forma que el disparo salga en el momento preciso enque nuestrocerebro lo desee, u�lizando una presión aprendida pornuestro dedo.

 

La longitud de la culata deberá estar determinada por elpunto de apoyo de nuestra cara sobre ella y no del ánguloque forme nuestro brazo con el antebrazo, medida que deuna forma muy poco técnica se suele u�lizar por algunos,apoyando la cantonera sobre la unión del brazo y antebrazo yobservando dónde queda el dedo del ga�llo. Esta forma dever cómo queda una culata no sirve para nada y ya es horade que se deje de emplear, ya que sólo sirve para cortar yestropear innecesariamente culatas aquellas personas que�enen los brazos largos y el cuello corto. La medida de lalongitud de una culata vendrá determinada de tal forma que

el pómulo de nuestra cara quede situado en el primer tercio de los tres que dividamos la longitud del lomo de laculata, par�endo de la cresta de ésta hacia la cantonera.

La forma ideal para saber si una culata está bien de ventaja y de altura de culata es probándola por nosotros mismosde la siguiente forma: ponernos frente a un espejo con nuestra escopeta en las manos en postura de guardia baja, acon�nuación, cerrar los ojos y sin abrirlos, realizar un encare como normalmente lo hacemos de forma rápida ydecidida; una vez que la culata ha quedado unida a nuestro pómulo, procederemos sin quitarla de nuestra cara aabrir los ojos y observar qué es lo que vemos y lo haremos de dos formas diferentes: una, viendo la imagen quenuestro ojo ve de la solista del arma y de su punto de mira, y otra, a través de la imagen del espejo como si nosestuviéramos viendo de frente. En ambas imágenes si la escopeta nos queda bien deberemos tener nuestro ojoalineado con la solista y viendo el punto de mira alineado con ésta. En el caso de que tengamos alguna desviaciónanómala, deberemos acudir al armero para que varíe las medidas de la culata hasta que al repe�r lo explicadoanteriormente nuestro ojo quede perfectamente alineado. La can�dad de banda que queramos ver dependerá del�po de �ro que prac�quemos o del vicio que tengamos adquirido de dejarnos los �ros bajos.

Son muchos los años que vengo quejándome de que losfabricantes de cantoneras no �enen en cuenta algo tanimportante como es el que éstas vengan con un acabadoexterno que permita que la goma resbale por el cuerpo delcazador sin engancharse en su ropa. Está bien que lacantonera quede unida al hombro del cazador y que elimineal máximo por su elas�cidad el retroceso del arma, perorecuerden que antes de que una cantonera se apoye en elhombro se debe realizar un encare y que si éste se realizacorrectamente, la goma de la cantonera se tendrá quedeslizar desde la postura de guardia baja, deslizándose por lacamisa hasta llegar a nuestro pómulo. Para aquellos quetengáis en vuestras escopetas cantoneras poco deslizantes,un remedio casero y que va muy bien es dejar la culata avuestra mujer, que suele tener más habilidad en estos temasy pedirle que con esmalte de uñas de color incoloro le dé conel pincelito a toda la superficie de goma de la cantonera. Veréis como en pocos minutos, en cuanto seque lacantonera, se deslizará con toda facilidad sobre el lateral de vuestro cuerpo, ayudándonos notablemente a realizarun correcto encare.

El pitch de una escopeta sirve para que la acción del retroceso del arma se reparta por igual en toda la superficie dela cantonera que está en contacto con nuestro hombro y en absoluto como algunos creen, y he podido escuchar enalgunos corrillos de �radores, para que nuestros �rossuban o bajen. Tened en cuenta que cuando el pitchpodría intervenir en nuestro �ro éste ya ha lanzadolos perdigones al aire en la dirección deseada pornosotros. La medida del pitch viene determinada porla masa muscular de nuestro pectoral, teniendo quedarle la inclinación correcta, la que mejor se ajuste anuestra anatomía personal, con la precaución de quedeberá tener un pitch que impida que nuestraescopeta se resbale hacia abajo al disparar y que, porotro lado, impida que la parte baja de la cantonera seclave ligeramente en nuestra piel al disparar.

Os recordamos que todos aquellos que deseéis formulamos vuestras dudas o preguntas, o asis�r a nuestra escuelapodéis hacerlo dirigiéndoos a:

Gonzalo Gómez Escudero

Únete a la discusión

Comparar listados

Comparar